El Antepecho del PĂșlpito: Redescubriendo una Obra Barroca con TecnologĂa del Siglo XXI
- Simon Pedro
- 2 jul 2025
- 4 Min. de lectura
Un fragmento anĂłnimo que revela siglos de historia
En el silencioso pasillo del patio interior del Museo de la Iglesia de San Francisco de Santiago de Chile âun lugar cargado de simbolismo y resistencia histĂłricaâ se conserva una joya del arte sacro barroco: el antepecho de un pĂșlpito tallado en madera, cuya autorĂa permanece en el anonimato, pero cuyo valor artĂstico y cultural es incuestionable.

Esta pieza, datada a comienzos del siglo XVIII, fue originalmente parte del mobiliario litĂșrgico de la Capilla de la Caridad, una instituciĂłn religiosa activa en la vida espiritual y social de la Ă©poca. La obra estĂĄ realizada en madera cuidadosamente tallada, ensamblada y policromada, lo que sugiere no solo una tĂ©cnica refinada, sino tambiĂ©n un conocimiento del lenguaje visual religioso del periodo colonial.
Un templo con memoria de piedra
La Iglesia de San Francisco, que hoy acoge esta pieza, es el edificio mĂĄs antiguo de Chile Edificada en el mismo lugar donde se encontraba la primera versiĂłn del templo, destruido por un terremoto en 1583, terminĂł su construcciĂłn en 1618, conserva su estructura original de muros de piedra y planta de cruz latina. A lo largo de los siglos, ha sobrevivido a numerosos terremotos, incluida la catĂĄstrofe de 1647 que arrasĂł gran parte de la ciudad, lo que la convierte en un sĂmbolo resiliente del patrimonio arquitectĂłnico chileno. Fue declarada Monumento HistĂłrico en 1951 y, en 1998, incluida en la lista tentativa de bienes postulables a Patrimonio de la Humanidad.

El proceso de digitalizaciĂłn: fotogrametrĂa aplicada al patrimonio
Para conservar digitalmente esta pieza y facilitar su estudio, decidĂ emplear una tĂ©cnica de fotogrametrĂa de alta resoluciĂłn, un mĂ©todo que permite generar modelos tridimensionales a partir de fotografĂas comunes.
El proceso comenzĂł con la toma de 153 fotografĂas en ĂĄngulos estratĂ©gicamente planificados, utilizando luz natural difusa para capturar la textura, el relieve y el volumen del objeto sin generar sombras duras. Cada imagen fue calibrada para asegurar la coherencia cromĂĄtica y la nitidez necesaria.
Posteriormente, las imĂĄgenes fueron procesadas en un software especializado que reconstruye el volumen del objeto mediante el anĂĄlisis de puntos en comĂșn entre las distintas tomas. Este paso generĂł una nube de puntos densa, que luego fue convertida en una malla tridimensional detallada.
Como el objeto original no era accesible por todas sus perspectivas ya que estaba apollado en el suelo y en una pared que no dejaban ver su forma interior, realicĂ© un trabajo de cierre digital en la parte inferior, trasera y superior del modelo, aplicando principios de simetrĂa y estilo para mantener coherencia con el diseño original. Finalmente, la malla fue optimizada y retopologizada para su correcta visualizaciĂłn en entornos digitales, lo que permitirĂĄ integrarla en visores 3D online, catĂĄlogos virtuales o incluso experiencias inmersivas de realidad aumentada.
Este ejercicio de reconstrucciĂłn no es solo un homenaje a los artesanos anĂłnimos del pasado, sino tambiĂ©n una herramienta poderosa para acercar el patrimonio a nuevas generaciones. Gracias a la tecnologĂa, obras como este antepecho de pĂșlpito pueden trascender los lĂmites fĂsicos del museo o el templo, permitiendo que su valor simbĂłlico, artĂstico e histĂłrico sea reconocido y apreciado en todo el mundo.
Estilo barroco y caracterĂsticas ornamentales
El fragmento que observĂ© corresponde al antepecho de un pĂșlpito, probablemente perteneciente a un conjunto mĂĄs amplio hoy desaparecido. De autor anĂłnimo y datado a principios del siglo XVIII, este elemento presenta los rasgos distintivos del barroco colonial andino: formas ondulantes, decoraciĂłn vegetal tallada, simetrĂa dinĂĄmica y una clara intenciĂłn de dramatismo visual en los detalles curvos, especialmente en las volutas de las esquinas y en los motivos de cartelas y guirnaldas. La superficie conserva restos de policromĂa en azul, rojo y dorado, lo que sugiere que originalmente debĂa deslumbrar a los fieles desde lo alto del pĂșlpito, dentro de un templo barroco de gran riqueza visual.
¿Por qué estaba colocado al revés?
Al analizar el objeto, comprendĂ que su colocaciĂłn invertida en el museo respondĂa probablemente a razones prĂĄcticas y de conservaciĂłn. La base original del antepecho es mĂĄs estrecha y delicada, lo que dificulta que el fragmento se mantenga de pie si se apoya en su posiciĂłn normal. En cambio, la parte superior âmĂĄs ancha y planaâ ofrece mayor superficie de contacto con el suelo, brindando estabilidad al exhibirse como un objeto suelto.
AdemĂĄs, en un contexto museogrĂĄfico informal como el del patio interior, donde la pieza estĂĄ expuesta de manera transitoria y no en una vitrina o pedestal diseñado, este tipo de soluciĂłn es comĂșn para evitar caĂdas, roturas o deterioro.
Una pieza silenciosa que vuelve a hablar
Este proyecto, mĂĄs allĂĄ de lo tĂ©cnico, ha sido una forma de devolverle visibilidad y dignidad a un objeto que, a pesar de haber sido desplazado de su contexto litĂșrgico, sigue irradiando belleza y simbolismo. El antepecho del pĂșlpito es testimonio de una Ă©poca, de una fe y de una estĂ©tica que merece ser difundida.
Gracias a la tecnologĂa y al encuentro fortuito en un rincĂłn del museo, este fragmento olvidado vuelve a contar su historia, y yo tengo la fortuna de ser parte de esa relectura.
DespuĂ©s de un proceso minucioso de captura, reconstrucciĂłn y optimizaciĂłn, tengo el placer de compartir el modelo tridimensional final del antepecho de pĂșlpito que descubrĂ durante una visita al museo en plena pandemia.
Este fragmento barroco, originalmente perteneciente a la Capilla de la Caridad y actualmente resguardado en la Iglesia de San Francisco de Santiago, fue fotografiado en una posiciĂłn invertida, debido a que su base original âmĂĄs estrecha y ornamentadaâ no permite que se mantenga estable por sĂ sola. Este detalle, aunque accidental, me obligĂł a repensar su estructura en el entorno digital y a reconstruir virtualmente las partes faltantes para lograr una presentaciĂłn coherente y fiel a su diseño original.
Este render no solo es una representación visual, sino también un pequeño acto de recuperación patrimonial. Es una invitación a contemplar, estudiar y redescubrir la riqueza estética y simbólica de nuestro pasado, ahora accesible desde cualquier lugar del mundo.
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